Ziva
Ziva
Comunicadora
30 años

Huancayo

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Lector de oro - 9 Manuscrito(s) evaluado(s
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Tu ficha de lectura

7.17 Apreciación global

9.00 Apreciación literaria

Decisiones de un verano

Edu y Carol se quieren, eso lo tienen claro, pero se llevan mal, y no saben por qué. ¿O no quieren saberlo? Un verano abrasador funde la cuidad de Barcelona y, de paso, su relación. Durante ese verano se enfrentarán a sus peores miedos y tratarán de buscar una solución que, por otra parte, puede haber estado delante de sus narices desde el principio. Mientras tanto, sus respectivas profesiones sufrirán un vuelco que les hará replanteárselo todo. Entre las amigas de Carol y los hermanos de Edu, el enredo está servido.

Mi resumen

Carolina y Eduardo, o Carol y Edu, como son llamados habitualmente, son un matrimonio relativamente joven, que lleva casado más de cinco años. Desde que se conocieron, ambos sabían que eran el uno para el otro; no había dudas respecto al amor que se sentían. Su relación había sido siempre muy buena, reflejo de su compenetración; no es que fueran parecidos, sino que eran justamente sus diferencias las que, en cierta medida, los hacían compatibles. Sin embargo, desde hacía un tiempo, su relación se había tornado tensa, sin causa aparente, deviniendo en discusiones y peleas que, llegado un momento, hicieron insoportable la convivencia. Es por esta razón que un día, tras una pelea de esas, Edu decide que lo mejor es marcharse de casa, darse un tiempo para que él y Carolina pensaran si valía la pena continuar con su matrimonio. Para ninguno de los dos es sencillo asumirlo, pero terminan convenciéndose de que es mejor analizar las cosas a solas. Durante su tiempo de separación, Edu trata de concentrar toda su energía en su trabajo, una firma importante de abogados. Él aspira a convertirse en socio del bufete, lo cual depende, en gran medida, del desempeño de su equipo en la concreción de una operación de fusión empresarial. Por otro lado, Carol, que tenía un negocio de venta de complementos femeninos que ella misma diseñaba y confeccionaba, recibe, por medio de una amiga, una propuesta para trabajar para una importante compañía que tenía entre sus planes añadir el rubro a su oferta. Carol, que siempre se había sentido a gusto con su trabajo independiente, descubrirá la satisfacción de ser pieza fundamental del éxito de su empresa; su aporte será muy valorado y tendrá la confianza necesaria como para decidirse a hacer una carrera en el mundo del diseño. Mientras, llegará el día de la boda del hermano menor de Edu con una también amiga de Carol. Luego de vacilar entre ir o no, debido a la obvia presencia de Edu, Carol decide ir. Ese día, ya más calmados y, claro, movidos por el ambiente festivo, se reconcilian. Edu volverá a casa y reiniciarán su vida matrimonial como si la separación no hubiese ocurrido. Edu será el primero en darse cuenta de que la razón por la que su relación con Carol había tenido un vuelco, era su deseo de ser padre, de tener hijos que completarán por fin la familia que había formado con ella. Carol nunca había manifestado el mismo deseo expresamente y las pocas veces que él había tocado o insinuado el tema, ella lo había evadido. Inconscientemente, la frustración lo hacía reaccionar de mala forma a ciertas actitudes de Carol. Esta, por otra parte, nunca había sido una buena ama de casa; no era parte de su personalidad. Era él, más bien, quien sabía cómo llevar la casa; su madre siempre lo había instruido en esas actividades, ya que, de los cuatro hijos varones que había tenido, solo él se mostraba presto a sus enseñanzas. Edu había sabido desde un inicio cómo era Carol, y no le molestaba, la aceptaba tal cual, pero la idea de que ella rechazara la maternidad definitivamente le hacía un inmenso daño. Sabía que debía hablar con ella al respecto, pero no sabía cuándo ni cómo. Los primeros días después de su reconciliación serán como una nueva luna de miel; ambos reconocerán y aceptarán para sí mismos que no pueden estar lejos uno del otro. Sin embargo, poco a poco volverá a formarse la tensión entre ellos, aunque no explícita, ambos la sentirán, pero serán incapaces de conversar sobre ello. En ese lapso, reaparecerá el padre de Carol, a quien no veía desde hacía veinte años. Ante el desconcierto de Carol, su madre, que jamás había asumido su papel a cabalidad -no supo cómo criarla y llevó una vida desordenada, sin compromisos de ningún tipo- lo aceptará de nuevo en su casa. Carol cuestionará duramente su decisión y solo se calmará cuando sepa que su padre estaba enfermo de un cáncer terminal. Unos días después, Edu y Carol tendrán una nueva pelea debido al trabajo de Carol, que la requería en fines de semana algunas veces. Edu le reclamará que sacrifique incluso sus domingos, considerados sagrados -era su acuerdo dedicar esos días solo para ellos-. Carol atribuirá su reacción a celos, pues ahora ella ganaba más dinero que él, y le recordará que cuando ella trabajaba desde casa, no le había hecho nunca reproches como esos. Sin encontrar más que decirse, será ella quien se marche esta vez. Edu y su equipo completarán el procedimiento de fusión empresarial con éxito, excepto por un contratiempo salvado por otro de los abogados. Más tarde, Edu descubrirá que ese contratiempo había sido causado por su colega para desprestigiarlo y quedar él como héroe, así se aseguraba aquel el ascenso. Este hecho hace que Edu revalúe su situación laboral en relación con su satisfacción personal; se dará cuenta, entonces, que lo que siempre había soñado era defender causas justas y a personas pobres que no podían pagar los servicios de un abogado; y no lo que venía haciendo desde hacía diez años: representar intereses de grandes compañías y personas adineradas, incluso sacándole la vuelta a la ley. Tomará, entonces, la decisión de dejar el bufete y buscar cumplir con el objetivo por el que se había hecho abogado. Conversará al respecto con Charly, su mejor amigo de toda la vida, y también le comentará su necesidad de resolver de una vez por todas su problema con Carol. Charly lo sorprenderá con una alternativa para salvar su matrimonio, quedarse con la mujer de su vida y tener con ella los hijos que siempre quiso. Charly le sugiere a Edu que en caso de que Carol no haya renunciado a la maternidad, y en vista de que no muestra habilidades para el cuidado de la casa y los niños, sea él quien se encargue de cuidar a sus hijos, a la vez que dedique parte de su tiempo a ejercer el derecho con fines social; Carol podría conservar su trabajo, seguir desarrollándose profesionalmente y ser la principal aportadora de recursos para el sostén de la familia. Dicho de otro modo: Edu asumiría el papel que había pensado para Carol, y Carol, el que Edu había pensado para él. Edu lo pensó y se dio cuenta de que la idea de Charly era muy buena; solo necesitaba saber qué pensaba Carol. Edu, en vista de la traición de su colega, es despedido del bufete. Decidido ya a iniciar una nueva eta en su vida, no le da ni la menor importancia y se marcha de él lleno de satisfacción. El padre de Carol muere tras una lenta agonía; Edu la acompaña y después de ayudar a poner en orden la casa de su madre, Carol le pide que la espere en casa para que finalmente puedan conversar. Carol hablará con su madre sobre su matrimonio y esta le dirá que está convencida de que Edu quiere tener hijos, de que esa debe ser la causa de su problema, ya que hasta ahora ella ha evadido esa posibilidad. A su vez, Carol admitirá que su evasiva no significa una negativa, sino más bien, un temor, temor de no poder hacerlo bien, de no ser una buena madre. Su madre le hará ver que no puede temer si tiene al lado a Edu; él estaría junto a ella siempre. Carol lo tiene todo claro ahora. Edu espera a Carol en casa; está decidido a manifestarle su deseo de tener una familia con ella y plantearle la idea de Charly. Sabe que es la última oportunidad de ambos para salvar su amor y su matrimonio. Mientras conversan de otras cosas, Carol se adelanta y antes de que Edu pueda explicarle su posición, esta lo sorprende diciéndole que desea que tengan un hijo, a la vez que le describe un plan similar al de Charly para poder cuidarlo. Edu, obviamente, no puede creérselo, pero es el hombre más feliz del mundo. Al siguiente verano, Edu y Carol son padres de unos gemelos.

Apreciación general

En una frase : Me ha encantado. Es una buena historia y está bien contada. La narrativa es fresca, invita a leer hasta el final. La estructura, en la que cada capítulo corresponde al punto de vista de un protagonista, ha sido una buena elección. Sé que las comparaciones pueden resultar odiosas, pero ha sido una lectura tan amena que me ha recordado en algo a las novelas de Cecelia Ahern; creo que se debe a la familiaridad, esa que te aproxima a la vida de los personajes.

Qué he apreciado especialmente : - El tema. - La estructura (cada capítulo corresponde al punto de vista de un protagonista; entre los dos cuentan su historia y vamos entendiendo, antes que ellos mismos, la causa de sus problemas). - La familiaridad.

Otros comentarios

Estilo literario : Es una gran historia, sin duda, y la autora la ha contado bien. Tiene todo para envolver al lector. No tiene un 10 porque no es excepcional, pero de que es muy buena, lo es.

Mi impresión sobre el título del libro : Creo que es el adecuado. Después de todo, los protagonistas toman decisiones importantes, que cambiarán sus vidas. Además, a lo largo de la novela, se alude al tiempo que hace en los días de verano en los que transcurre la historia.

Qué opino de los personajes : Bien caracterizados, tanto, que si la autora escribiera algo más sobre ellos sin especificar sus nombres, los lectores podríamos adivinar de quién se trata cada relato.

Qué opino del tema general del libro : Estoy segura que muchas mujeres y hombres se sentirían identificados con esta historia. En estos tiempos, tener hijos ya no es algo que se da por sentado, ni siquiera tras contraer matrimonio, y, por lo mismo, en una pareja, los puntos de vista diferentes al respecto pueden ser la causa de separaciones y divorcios. Hay, además, otro tema importante: el machismo aún presente en la sociedad. La idea de que la mujer debe ser quien se encargue del cuidado de los hijos y del hogar aún es generalizada, por más que se insista en negarla; incluso las personas que se autoproclaman "no machistas" tienen, inconscientemente, pensamientos y conductas que indican lo contrario. Pero hay también quienes, sin importarles los prejuicios y convencionalismos, son capaces de actuar según sus principios y convicciones; son estas personas las que, sin duda, marcan la diferencia y hace posible relaciones más armoniosas. La historia tiene de todo esto y más.

¿Este libro sería una buena película? : Por supuesto que sí.