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- Apreciación literaria

Feria en la luna

Tras un cataclismo de origen desconocido, el mundo se recompuso como pudo. Lubitsch, cronista terrestre, es el encargado de ascender a la luna para conocer la ciudad secreta que allí se refugia del resto del cosmos. Entre humo de cigarrillos y viejos recuerdos, avanza una crónica que habla de la existencia y la muerte como broma cósmica mientras se desenvuelve entre extrañas costumbres, aristócratas enloquecidos y algunos secretos ocultos tras el tamiz de las buenas formas.

Rau111
Rau111

27 años - (46100)
Blog del autor

« El autor tiene 27 años, reside en Valencia, y está estudiando un doctorado en la facultad de filología de la Universidad de Valencia. Su relato Nihil fue finalista en el concurso de relatos cortos de Planeta en abril de 2013, ganó el VII concurso de relatos cortos de Castellón con La oblicua inmensidad el mismo año y en 2015 ganó el premio Félix Francisco Casanova con el relato San Telmo al otro lado. »

Han leído este libro

Opinión general del Comité de Lectura (Lectura incompleta)

Danny Méndez
Medio Danny Méndez - (1060) / 22-Nov-2017

Abandoné la novela en la página 36. Comprendí que el escritor tiene una historia buena pero como revuelta en su cabeza, le falta redacción, orden, secuencia. Así empezó la novela, cito: “Puesto un pie en aquella villa del delirio, sentí que volvía a ser niño. Una ciudad en la luna era una idiotez terrible, una aberración ligera…” la verdad no entiendo la forma en que ordena las oraciones: villa del delirio?, aberración ligera?. No entiendo, y vi otras oraciones extrañas para mí, que paso a citar:
“Entre vacas y pollos me despedí de quien me apreciara y me encaminé a la ciudad en el cosmos. Lo hice del modo en que cualquiera se encaminaría a una ciudad que vivía en la luna…”. Me despedí de quien me apreciara?, esto no dice nada. Una ciudad que vivía en la luna? Mejor, una ciudad construida (o edificada) en la Luna.
“-La lista de viajes a la luna está cerrada, como siempre.
La recepcionista impasible.
-Señorita, soy cronista. Esto es trabajo, no puedo empezar mi crónica cuando a usted le plazca.
-Nadie…
-¡Siendo que le place tan tarde!”…
Este diálogo me desconcertó mucho, parecen dos locos hablando cada uno por su lado.
“Un año después me eyectaba en el cielo a velocidad terminal y pisaba la ciudad selenita. La entrada era insólita, no conozco ciudad alguna que tenga puerta, pero la de esta era bellísima…”. Me eyectaba en el cielo con que transporte? Que es velocidad terminal?, la entrada era insólita… bellísima… el lector quiere saber cómo es esa entrada, detalles de la puerta.
“Toda la tecnología que utilizaban parecía haber salido de un agujero negro, haberse generado con la espontaneidad de una falsa teoría que acaba por admitirse. Era el darwinismo de los inteligentes, y esto era mucho más de lo que podían pedir toda la fragata de idiotas de la tierra…” No se entiende nada de este párrafo.
“La ciencia era un misterio en un mundo luminoso que giraba sobre su propia incógnita con la gracilidad de un inconsciente…” con esta oración sin sentido abandoné la novela, lo siento mucho de verdad.