EL AGUA DEL EXTRANJERO Descalabros de un mercenario humanitario

General

Fin de la evaluación prevista el 20/01/2018

353 páginas

""Socorrer a la masa indigente -y sin palabra- resulta un filón inacabable para las oenegés con vocación de ibuprofeno. Ninguna persona decente sabe para qué sirve la ONU. Sólo hay que encender la radio, ojear un periódico o ver el telediario para darse cuenta de que lo más esencial está fallando. Sensación de desamparo, de decepción y rabia parecida a la pérdida trágica e inesperada de un ser querido: uno duda que Dios pueda existir, o peor aún, de cómo consiente tanto dolor." Sin pretenderlo, El agua del extranjero, descalabros de un mercenario humanitario es, además de un libro improvisado de viajes insensatos, un panfleto errabundo de protesta sobre lo absurdo del negocio humanitario y que, casi como un descuido, desemboca en una introversión desesperada e inesperada; en el propio recogimiento del autor. De lo externo a lo interno. De la razón argumentada -inhóspita y acotada- a la intuición de donde arranca la vida libre que, sin repudiar nada, alberga lo esencial. "Los planes de ayuda humanitaria, igual que la globalización y sus baratijas de Cooperación al de desarrollo, sólo los concebimos de Norte a Sur, de Occidente o Oriente, de pieles blancas a otras más oscuras, de ricos a pobres, de países de tradición judeocristiana a estados islámicos o animistas; porque cualquier conato en sentido inverso lo percibimos como una invasión, el atropello de “los otros”". De ridículos proyectos de desarrollo en países bananeros a estrafalarias intervenciones de urgencia en crisis humanitarias, el autor, que da sus primeros traspiés como voluntario de una pequeña oenegé para acabar de jornalero de Naciones Unidas, desmonta a manotazos –o como puede- mitos pueriles relacionados con la ayuda humanitaria y, a cambio de no proponer alternativa alguna, va desentendiéndose de tal calamidad –de la que forma parte- para adentrarse en asuntos más íntimos que incumben a la humanidad entera, escarbando en el extraño y miope concepto de extranjero. ¿A qué lectores potenciales va dirigido? A un amplio espectro de público que, ajeno al mundo de la ayuda humanitaria y a los entresijos geopolíticos -pero con un cierto escozor de conciencia- delega su porción de responsabilidad en oenegés y agencias internacionales sin saber muy bien qué y cómo se cuecen en las intervenciones sobre el terreno. Incluye pincelazos históricos de porqué hemos llegado a tales situaciones."
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