Todos son iguales en mis pesadillas

Ciencia ficción

Fin de la evaluación prevista el 21/02/2018

273 páginas

"Madrid, 2055: la segunda revolución industrial que los ordenadores y el mundo virtual prometían, ha mutado dando lugar a una sociedad en la que los ciudadanos ejercen de de espías, jueces y parte de las vidas ajenas con la única preocupación de mostrar el mejor perfil, pagando para ello el alto precio de renunciar a su tiempo e, incluso, a la compañía de los demás. La sociedad está enferma, buscando culpables y juzgando sin parar comportamientos ajenos a través de las redes sociales y expulsando a quienes no dan la talla o no resultan productivos. Nada es lo que parece porque todos se esmeran en parecer más que en ser. Los laboratorios, la manipulación genética y la falta de empatía imperan en el centro, el único lugar de la ciudad donde todos son jóvenes y hermosos y gozan de un pequeño ejército de trabajadores que se presta a ser manipulado genéticamente para obtener mejoras de productividad y rendimiento. Quienes no son considerados lo suficientemente útiles, son expulsados a las afueras sin dispositivos móviles, sin comida, sin ropas, de diseño y, en caso de haber obrado contra la normativa con el consiguiente castigo impuesto a través de las pantallas de miles de espectadores en multitud de procesos diarios. Implantes, inoculación de virus o enfermedades crónicas y programación de obsolescencia son los castigos más elegidos por los ciudadanos que viven para consumir y presenciar el destino ajeno. Sabina subsiste como puede entre las ruinas de los edificios del barrio de Vallekas. Ha sido expulsada del centro residencial en el que todos, en su sano juicio, desearían vivir, por encubrir a un subversivo. Su delito merece un castigo corporal en una sociedad moderna que experimenta genéticamente con todos los que no se aclimatan a las normas. Ya no existen las cárceles. Las personas reciben virus, o operaciones de cirugía anti estética para que se recluyan sin resistencia donde nadie pueda verles. En el centro, no puede residir nadie que no sea lo suficientemente productivo, joven o bello."
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