Andrés Andrade, el cuclillo trepador.

General

Fin de la evaluación prevista el 19/07/2018

267 páginas

"Es un texto original al que pondría en una estantería de mi biblioteca en la sección de novela de la globalización. Esto es debido a que sus características, sus valores culturales y la explicación de la personalidad de los personajes y sus manifestaciones, podrían corresponder a lo que se entiende en nuestros días por la aldea global. El texto está concebido en tres actos con escenas y secuelas equilibradas en su extensión y contenido, que se van desarrollando agudamente, mostrando y dialogando, más que contando y describiendo, un suspense muy liviano que, como un hilo rojo recorre y ata a todo el texto. La idea esencial de la obra es la de que sus caracteres evolucionan hacia un futuro, transmutando valores antiguos en actuales, para que puedan corresponderse con los de hoy en día. Y este proceso habría que leerlo desde una perspectiva de oposición y desafío que podría implicar una visión innovadora de los contenidos éticos de la narrativa. El título de la novela hará de gancho para el lector que querrá saber que ocurre. El texto se desarrolla entre los comienzos de los años sesenta y finales de los ochenta en España. De aquí que, la vida del personaje principal de la novela Andrés Andrade se asienta en un lugar mágico, en donde a lo largo de la infancia se juega a los piratas entre distintas bandas de niños que pertenecen a varios entornos y que se manifiestan haciendo hincapié en las diferencias de clase social rural en el norte de España. Andrés es un privilegiado que vive en el pazo de San Pedro y al que educa de forma austera su abuelo don José, emigrante vuelto con dinero de las Américas. Don José es un indiano maderero, pescador y de pocas palabras. Algo que trata de transmitir a su nieto, al que le falta su padre, desaparecido un buen día por la mañana, y que posee una madre enferma de melancolía, rodeada del color blanco y de camelias, y muy alejada de la realidad. Andrés va creciendo y formándose para ser el heredero de la empresa maderera de su abuelo, tomando como modelo a seguir la actividad que realiza el cuclillo trepador, un pájaro que defiende a los árboles comiendo las orugas que suben por sus troncos, y que pone sus huevos en los nidos de otros pájaros, a los que va ocupando su territorio. Andrés tiene como antagonista a un “antiguo bucanero”, un niño de otra banda de piratas, al que un buen día derrota y tira al mar en el pequeño puerto de San Pedro con la espada de madera y en duelo entre las barcas de colores que se encuentran atadas al muelle. El derrotado Domingo es ahora juez y persigue con todos sus recuerdos a Andrés, que ha heredado el aserradero de madera y levantado la fábrica de muebles de San Pedro. La vida transcurre entre agravios, desagravios y presagios que padece Andrés en un mundo equilibrado entre el poder de cinco mujeres diferentes que forman parte de la vida del protagonista, y unos pocos amigos, todos ellos con una función clara que se muestra dentro la novela. Esto es, se ha querido dar sentido a un texto lleno de momentos que van aumentando en intensidad narrativa y que acompañan al héroe y al antihéroe en sus enfrentamientos directos e indirectos con las armas humanas más sutiles de los prejuicios, el orgullo, la calumnia y las ideas sociales y culturales del momento histórico en el que vive el texto en el ámbito de lo que se entendió como la movida y la iniciación del mundo liberal económico en España. Al final el padre desaparecido hace veinte años vuelve frustrado y, aún más descolocado, a recuperar su herencia. Se va a encontrar con la oposición de todo el entorno que lo aleja de sus intereses egoístas. El clímax por la lucha por el poder se hace insoportable y el padre de Andrés, el retornado y percibido como el hijo pródigo que vuelve de aventuras lejanas, sufre las consecuencias. El cuclillo trepador ha hecho sus deberes y se mantiene a la expectativa de volver a meter sus huevos en otros nidos para quedarse con su territorio."
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